Twenty-Seventh Sunday in Ordinary Time, Year A-2023

From VincentWiki
Dare the Wise and Learned to Be Truthful

Jesus is the sign of contradiction. He brings to light what we harbor in our hearts. He cannot but dare us to be truthful.

Jesus does not fail to dare the wise and the learned to choose the good that they learn and receive. That is to say, he asks them to act as they know better. And the wise and the learned are the chief priests and elders of the people, the scribes and the Pharisees. He puts them on the spot and questions them.

He questions them and says: “Truly I tell you publicans and harlots are entering the kingdom of God before you.” For they admit that the son who repents and does what the father wants is the one who says “no.” But they see nothing for which they should repent.

Once again, he questions and warns them: “I say to you, the kingdom of God will be taken away from you and given to a people that will produce its fruit.” For they know what the owner of the vineyard will do to the wicked and murdering tenants. Yet they cannot at all see that they share the guilt of those who murder God’s prophets and messengers.

Yes, the wise and the learned show that they are as blind as king David. The latter hears from the prophet Nathan of a rich man who takes a poor man’s ewe lamb. And the king gets very angry with the rich man. But then Nathan tells David: “You are the man.” So, the prophet opens the eyes of the king. And for Jesus to dare in the same way the wise and the learned is for him to open their eyes, too.

Jesus does dare us not to turn into blind folks.

We believe, of course, that we are the new tenants of God’s vineyard, his new people. Yet for him to choose us means for us to make sure the vineyard yields fruit. For us to give to God his share of the fruit. In other words, God’s election spells obligation for us (see Amos 3, 2).

So then, as God’s vineyard, that is to say, as his people, we have to ask ourselves: Do we yield the fruit that God looks for in his people? Are we fair to those who are on the outskirts? Are we one with those who suffer and show them mercy? Do we forgive?

Also, do we know how to answer the dare that we do serious soul-searching? Besides, do we not yield to those who tempt us to make a pact with those with power, wealth, prestige?

And, no doubt, we have reason to heed St. Vincent’s warning: “We must fear … that God may take this harvest from us; for he gives his graces to others if we fail to use them as we ought” (Abelly II:235). And if we do not do “the things God shows us that he wants us to do” (see SV.EN XII: 82).

Lord Jesus, you dare us to be true to your call. Pour out your Spirit on us, so that our lives may bear much fruit. Feed us with your body and blood; do remain in us and make us remain in you. For apart from you we can bear no fruit.


8 October 2023

27th Sunday in O.T. (A)

Is 5, 1-7; Phil 4, 6-9; Mt 21, 33-43


VERSIÓN ESPAÑOLA

Retar a los sabios y entendidos a ser veraces

Jesús es signo de contradicción. Hace él que salga a la luz lo que guardamos en el corazón. No nos puede sino retar a ser veraces.

No deja de retar Jesús a los sabios y entendidos a que elijan lo bueno que aprendan y reciban. Es decir, pide que se porten según su mejor saber los sumos sacerdotes, los ancianos del pueblo, los escribas, los fariseos. Él los pone en apuros y les cuestiona.

Los cuestiona y les dice: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas van a entrar en el reino de Dios antes que vosotros». Es que admiten ellos que el hijo que dice «no» es el que se arrepiente y termina con hacer lo que quiere el padre. Mas ellos no se ven con necesidad de arrepentirse.

Y los cuestiona Jesús una vez más y les advierte: «Os digo que se os quitará a vosotros el reino de los cielos y se dará a un pueblo que produzca sus frutos». Pues ellos saben qué hará el dueño de la viña a los labradores malvados y homicidas. Pero no se les ocurre tomarse por cómplices de los que asesinan a los profetas, a los enviados de Dios.

Sí, los sabios y entendidos se muestran ciegos del mismo modo que el rey David. Éste oye al profeta Natán hablarle de un hombre rico que se ha abusado de un vecino pobre. Y el rey se pone furioso contra el hombre rico. Pero luego le dice Natán a David: «Tú eres ese hombre». El profeta le abre, pues, los ojos al rey. Y con retar Jesús a los sabios y entendidos, también les abre él los ojos a ellos.

No nos deja de retar Jesús a que no nos volvamos ciegos.

Creemos, desde luego, que somos los nuevos labradores de la viña de Dios, somos su nuevo pueblo. Pero escogernos Dios quiere decir asegurar nosotros que demos fruto. Que le entreguemos los frutos que le correspondan. En otras palabras, elección quiere decir obligación (véase Amós 3, 2).

Por lo tanto, como la viña de Dios, como su pueblo, nos tenemos que preguntar: ¿Producimos los frutos que Dios espera de su pueblo? ¿Somos justos con los en las perifierias y nos mantenemos solidarios, compasivos con los que sufren? ¿Perdonamos?.

Y, ¿sabemos responder a los que nos quieren retar a que hagamos un serio examen de conciencia? Además, ¿no caemos víctimas de los que nos tientan a hacer pacto con los que gozan de poder, dinero, prestigio?

No, no es de dudar de que tenemos razón para escuchar bien a san Vicente que nos advierte: «Temamos … que Dios nos quite esta cosecha que nos ofrece; pues, cuando uno no usa sus gracias de modo debido, él se las pasa a otros». Y cuando no hacemos todo lo que nos da a conocer Dios que pide de nosotros (véase SV.ES XI:398).

Señor Jesús, nos buscas retar a ser fieles a tu llamada. Derrama sobre nosotros tu Espíritu, para que nuestra vida dé fruto abundante. Nútrenos con tu cuerpo y sangre; permanece tú en nosotros y haz que permanezcamos en ti. Pues sin ti no podemos dar fruto.


8 Octubre 2023

27º Domingo de T.O. (A)

Is 5, 1-7; Fil 4, 6-9; Mt 21, 33-43