Solemnity of St. Vincent de Paul 2021

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Constitutive, Indispensable, Crucial

Jesus is constitutive of the Christian community. Do we say and live this as St. Vincent?

Moises makes clear what truly matters. Jesus does so too. For the two of them, it is not about us. Or the group that we make up, chosen and gifted so as to serve others. Rather, it is about the one who sets us apart to make us his people. He constitutes us as his own in a striking way (Dt 7, 6; 14, 2; Tit 2; 1 Pt 2, 9). In other words, he is constitutive of the new People of God.

On Mount Sinai, yes, he gives the Law through Moises. This is the what is constitutive of the people of Israel. And Jesus goes up the mountain, and it is there that grace and truth come to us through him. The new Moses sets before us the beatitudes as the constitution, the supreme, fundamental, foundational law of God’s people.

And Jesus lets us know that the kingdom he brings in is not just another one of so many in the world. For the blessed in God’s kingdom are the accursed in world.

That is to say, the lucky ones in the kingdoms of the world are those who show power, sparkle, wealth, raw strength. Those who, proud and wicked, do so well (Ps 73). “For they have no pains; their bodies are sound and sleek. They share in no sorrows; they are not stricken like others.” And that is why so many turn to them and drink in all their words (see also Ps 49, 19).

Constitutive of the kingdom of God

But God turns away those that the world acclaims. For they have yet to pierce his mysteries. No one has taught them that life is short (Ps 49, 13; 90, 12; Lk 12, 20). And they have not learned that constitutive of it is drudgery (Ps 90, 10; Jb 7, 1).

The world sees the appearance, but God does not (1 Sam 16, 7). He does not judge by it nor decides by hearsay; he seeks justice for the little ones (Is 11, 3-4).

What is constitutive of God’s kingdom also states that blessed are such lowly and meek folks, these ones that mourn. And hunger and thirst for justice, show mercy, and work for justice and peace. Those, too, who, for such work, go through abuse, slander, beatings. That is to say, they suffer because their feet “are beautiful upon the mountains”; they bring good tidings. Since they go with Jesus who fulfills the Law and the prophets, and also embodies the beatitudes.

The beatitudes, then, are not abstract principles. They point to Jesus. And to the poor, of flesh and blood, who keep the true religion (SV.EN XI:190). They “have nothing but their faith,” and each other; they see they are the ones who need God and communion most (see Shifting).

So, it is clear what to be cast in the constitutive mold of God’s kingdom means. It is to embrace Jesus and the least of his brothers and sisters. They, their love, are constitutive, the Rule, of who we are and of what we do (SV.EN XII:110). That is why they are above all rules (SV.EN X:478). Such love, besides, is so creative that it feeds us with Christ’s body and blood and pushes us to the poor (SV.EN XI:131; CCC 1397).

Lord Jesus, we say that you are constitutive of our mission. Grant that, through us, Zion’s poor be filled with bread and its priests clothed with blessing (Ps 132, 15-16).


27 September 2021

St. Vincent de Paul

Is 52, 7-10; 1 Cor 1, 26 – 2, 2; Mt 5, 1-12a


VERSIÓN ESPAÑOLA

Constitutivo, imprescindible, decisivo

Jesús es constitutivo de la comunidad cristiana. ¿Esto lo decimos y vivimos como san Vicente?

Moisés deja claro lo que vale de verdad. Hace lo mismo Jesús. Según los dos, no se trata de nosotros. Ni del grupo que formamos como elegidos, dotados de dones para servir a los demás. Se trata, más bien, del que nos aparta para hacer de nosotros su pueblo. Por él, sí, nos constituimos suyos de modo singular (Dt 7, 6; 14, 2; Tit 2; 1 Pd 2, 9). En otras palabras, él es constitutivo del nuevo Pueblo de Dios.

En el monte Sinaí, sí, la Ley se da por medio de Moisés. Éste es el acto constitutivo del pueblo de Israel. Y en la montaña a la que ha subido Jesús, vienen la gracia y la verdad por medio de él. Al proclamar las bienaventuranzas, el nuevo Moisés las plantea como la constitución, la ley suprema, fundamental, fundacional del reino de Dios.

Y da a conocer Jesús que el reino que inaugura él no es uno más de tantos reinos mundanos que hay. Pues los bendecidos en el reino de Dios son los maldecidos en los reinos del mundo, la gente baja.

Es decir, los dichosos en los reinos del mundo son los que se muestran poderosos, ilustres, ricos, robustos, brutos. Prosperan ellos perversos y malvados (Sal 73). «Para ellos no hay sinsabores, están sanos y engreídos; no pasan las fatigas humanas ni sufren como los demás». Es por eso que muchos se vuelven a ellos y se beben sus palabras (véase también Sal 49, 19).

Constitutivo del reino de Dios

Pero los admirados ante el mundo son despreciables ante Dios. Es que han de entrar aún en el misterio de Dios. No se les ha enseñado que la vida es caduca (Sal 49, 13; 90, 12; Lc 12, 20). Ni han aprendido que constitutivo de ella es el trabajo diario aburrido (Sal 90, 10; Jb 7, 1).

El mundo, sí, mira las apariencias, pero no Dios (1 Sam 16, 7). Éste no juzga por ellas, ni sentencia de oídas; busca la justicia para los pequeños (Is 11, 3-4).

También se declaran dichosos en el pronunciamiento constitutivo del reino de Dios tales humildes y sufridos, esos que lloran. Y los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, la justicia. Los que, por ellas, se persiguen, se insultan, se calumnian. Es decir, sufren por sus pies «hermosos sobre los montes»; traen la Buena Nueva. Por ir con Jesús que cumple la Ley y los profetas, y encarna las bienaventuranzas.

No, ellas no son principios abstractos. Se refieren, sí, a Jesús. Y a los pobres, de carne y hueso, que guardan la verdadera religión (SV.ES XI:120). «No tienen nada, solo su fe» y los unos a los otros; pues se ven los más necesitados de Dios y de la comunión (véase Shifting).

Queda claro, pues, qué quiere decir ajustarnos a lo constitutivo del reino de Dios. Es abrazar a Jesús y a sus más pequeños hermanos y hermanas. Ellos, su amor, son lo constitutivo, la Regla, de nuestro ser y hacer (SV.ES XI:429). Y, por eso, están por encima de todas las reglas (SV.ES XI:1125). Tal amor, además, es tan inventivo que nos nutre del cuerpo y sangre de Cristo y nos impulsa hacia los pobres (SV.ES XI:65; CIC 1397).

Señor Jesús, te decimos lo constitutivo de nuestra misión. Haz que por medio de nosotros se sacien de pan los pobres de Sión y se vistan de gala sus sacerdotes (Sal 132, 15-16).


27 Septiembre 2021

San Vicente de Paúl

Is 52, 7-10; 1 Cor 1, 26 – 2, 2; Mt 5, 1-12a