Fifth Sunday of Lent, Year A-2017

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Now is the day of the resurrection and the life

Jesus is the resurrection and life here and now for those who truly believe in him.

We now experience in this earthly life anxieties, adversities, miseries and tragedies. These things, however, should not worry us nor make us lose our peace. In this regard, the key is to ground ourselves in the words of Jesus and follow closely his example.

According to St. Vincent de Paul, (CRCM II, 2), those who ground themselves in the teachings of the Gospel cast their cares on God. That is because they are certain of his protection and providence. And that is how they are even if seems that they are about to perish.

They learn to feel that way, of course, from the examples Jesus gives. He seeks first the kingdom of God, his righteousness and glory. Hence, he receives calmly the news of the illness of his friend. He reacts saying, “This illness is not to end in death, but is for the glory of God.”

Now, the calm Jesus displays does not suggest any indecision. In fact, upon sensing that Lazarus has died, he decides to return to Judea, where the Jews tried to kill him earlier. But the God-Sent will not abandon his mission; people have to see the glory of God. Nor the threat of death will stop him from revealing his comforting and powerful love.

So then, to make a long story short, Jesus now comes to comfort Martha and Mary by raising up Lazarus. In doing so, he reveals at the same time the glory of God.

Yes, Jesus calls Lazarus who, recognizing the life-giving voice of the shepherd, comes out right away. Thus does Jesus prove his claim that he is the life and resurrection right now. In contrast to Martha who is thinking of the distant future, Jesus thinks of the now.

And really, could Jesus be thinking of something other than the now? After all, he finds disturbing to see Mary and the Jews who are with her weep. And the sight of the tomb of Lazarus again troubles him deeply. Will those who believe in him, then, live even if they die? Will they never die those who live and believe in him? I so believe!

Of course, the idea of the resurrection and life now is foreign to human reason. Precisely because of this, the challenge for each one of is, “Do you believe this?”

And we do not explain such faith so much as one lives it. By assisting the beggar Lazarus, we prove that we have the true faith. We also get to come out of the tomb, untying ourselves free from all self-absorption that makes us indifferent.

Lord, through your Spirit and words, breathe life into us who are now pilgrims. Feed us with your body and blood, else the journey will be too long for us.


2 April 2017

5th Sunday of Lent (A)

Ezek 37, 12-14; Rom 8, 8-11; Jn 11, 1-45


VERSIÓN ESPAÑOLA

Ahora es el día de la resurrección y la vida

Jesús es la resurrección y la vida, aquí y ahora, para los que creen en él de verdad.

Nos pasan ahora en esta vida terrena inquietudes, contrariedades, miserias y tragedias. Estas cosas, sin embargo, no han de agobiarnos ni hacernos perder la paz. Y, al respecto, la clave es fundarnos en las palabras de Jesús y seguir de cerca su ejemplo.

Según san Vicente de Paúl (RCCM II, 2), los fundados en las máximas evangélicas encomiendan todos sus afanes a Dios. Es que se sienten ciertos de su protección y su providencia. Y así se sienten, aun cuando les parezcan que están a punto de perecer.

Ese sentimiento lo aprenden, desde luego, del ejemplo de Jesús. Él busca sobre todo el reino de Dios, su justicia y su gloria. Por eso, se toma con calma la noticia de que está enfermo su amigo. Reacciona, diciendo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios».

Ahora bien, la tranquilidad de Jesús no connota indecisión alguna. De hecho, al intuir la muerte de Lázaro, se decide volver a Judea, donde hace poco intentaban apedrearle los judíos. Pero no abandonará el Enviado de Dios su misión; la gente han de ver la gloria divina. Ni le impedirá el peligro de morir revelar su amor consolador que puede más que la muerte.

Así pues, en resumidas cuentas, Jesús llega ahora a consolar a Marta y a María, resucitando a Lázaro. Manifiesta así Jesús al mismo tiempo la gloria de Dios.

Llama Jesús, sí, a Lázaro, quien, conociendo la voz vivificadora del pastor, sale afuera inmediatamente. Así acredita Jesús su declaración de que él es la resurrección y la vida ahora mismo. A diferencia de Marta que está pensando en el futuro lejano, Jesús piensa en el ahora.

Y realmente, ¿sería posible que pensara Jesús en más que en el ahora? Después de todo, él luego se turba, viendo llorar a María y a los que la acompañan. Y de nuevo se conmueve profundamente al llegar al sepulcro. ¿Que si quienes creen en él, aunque mueran, vivirán? ¿Que si quienes viven y creen en él no morirán jamás? ¡Ya lo creo!

Claro, la idea de la resurreción y la vida ahora es ajena a la razón humana. Por eso precisamente, el desafío que se nos plantea a cada uno de nosotros es: «¿Crees esto?».

Y esta fe en Jesús no tanto se explica cuanto se vive. Atendiendo al mendigo Lázaro, nos acreditamos con fe verdadera. Lograremos asimismo salir fuera del sepulcro, desatado todo ensimismamiento indiferente.

Señor, por tu Espíritu y tu palabra, aliéntanos a los peregrinos ahora. Aliméntanos también con tu cuerpo y sangre, que el camino es superior a nuestras fuerzas.


2 Abril 2017

Domingo 5º de Cuaresma (A)

Eze 37, 12-14; Rom 8, 8-11; Jn 11, 1-45